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Agricultores de la Vega de Valencia S.A.: CCOO y UGT demuestran un sindicalismo acorde a los intereses de la patronal

Publicado por cambioydebate en Mayo 12, 2008

Cambio y Debate Editorial/ Divisionismo laboral, claudicación salarial y contractual además de complicidad entre Ayuntamiento, Patronal y dirigentes sindicales permiten ver en el paro indefinido de los trabajadores de parques y jardines un elemento más de una crisis cerrada en falso mediante esquiroladas y el miedo a que el conflicto se le fuera de las manos a los dirigentes de Comisiones Obreras y UGT.

Todo empezaba hace al menos mes y medio, con una tímida declaración de Comisiones Obreras en la que anunciaba un paro indefinido “que molestara lo menos posible a los ciudadanos”, finalmente abortado en aras de conocer la empresa adjudicataria del servicio de parques y jardines del Ayuntamiento de Guadalajara.

Pero días más tarde, la prepotencia y los numerosos desaires de los responsables municipales y de la empresa adjudicataria “Agricultores de la Vega de Valencia S.A.” forzaban a los responsables sindicales a tolerar la convocatoria de una huelga indefinida en la que los trabajadores comenzaban una andadura no conocida hasta entonces, pues esta empresa tenía en su historial largas listas de abusos y coacciones contra sus trabajadores; entre ellas, utilizar en juicio a trabajadores como falsos testigos contra otros trabajadores. Hechos estos conocidos por los sindicatos en sus distintos niveles. El paso hacia este paro indefinido se hacía no sin dudas acerca de su efectividad, pero se plasmaba una cierta unidad entre los trabajadores que no era común.

A raíz de esto, surgía el problema de la suciedad en los parques y jardines en Guadalajara, claramente desmejorados por los efectos de la huelga, que despertaban la atención de los ciudadanos bienpensantes que se quejaban por la suciedad que acumulaban, pero que nada decían acerca de la situación laboral que padecían los trabajadores. Los dirigentes sindicales plantearon inclusive una reunión con las Asociaciones de Vecinos y una “campaña” pidiendo disculpas por los efectos de la huelga.

Con esta actitud, se implantaba poco a poco el derrotismo entre los operarios, que los sindicatos ablandaban poco a poco con mensajes de desánimo y de mediación. Ya algunos empezaban a hablar de reivindicaciones mínimas. Se impuso por el Ayuntamiento unos servicios mínimos ilegales, sin que los sindicatos movilizaran a otras fuerzas obreras ante este duro y directo ataque a los derechos de los trabajadores. Pero sin embargo, el apoyo ciudadano fue en aumento. Se constituyó una Asamblea de Apoyo a los Trabajadores formada por jóvenes y vecinos de Guadalajara, que desde una perspectiva de lucha planteaba el apoyo a las reivindicaciones de los operarios y la recuperación de los mecanismos tradicionales de solidaridad obrera: la caja de resistencia, las acciones de propaganda y la unidad con otros trabajadores en lucha. Acciones que los trabajadores empezaban a ver como algo necesario, y a lo que estuvieron enormemente agradecidos, ya que eran los mecanismos (según ellos) que les iba a permitir mantener la lucha hasta el final.

Aquí llegó el problema. La Asamblea de Apoyo organizaba un acto para la caja de resistencia y un mitin donde intervendrían no solo estos operarios sino que lo harían además otros sectores laborales del Corredor del Henares y de la provincia que también estaban en lucha. Una llamada telefónica alertaba de este peligroso hecho al Ayuntamiento. También las autoridades gubernativas observaron un serio problema en este conflicto, pues la Policia Nacional llevó a cabo intensas actividades de vigilancia sobre los trabajadores y sobre los solidarios con el conflicto.

Inmediatamente, los dirigentes sindicales se reunían con el Ayuntamiento y obtenían de puño y letra del Alcalde una declaración de intenciones donde se comprometía a nada. Se comprometía a instar a la empresa adjudicataria del mantenimiento de los parques y jardines municipales a revisar condiciones contractuales y salariales, es decir, nada que los trabajadores no tuvieran antes. Este papel, de nulo valor, fue lo que sirvió a CCOO y UGT para, junto a la previa campaña de derrotismo entre los operarios, disolver la huelga y arrodillar maniatados a los trabajadores.

Podría parecer que aquí todo queda atado y bien atado, pero no es así. Hay un problema que no ha sido solucionado. Hay un conflicto al que se le ha dado carpetazo mediante traiciones y engaños, y esto, puede durar poco tiempo. Evidentemente, y a pesar de las promesas sindicales, esto ha sido un jarro de agua fría a la inicial ilusión con que los trabajadores iniciaron los paros.

No obstante, hay un problema económico y fundamental que no se ha resuelto. Hay un problema salarial y de subsistencia en esta provincia que este sindicalismo no puede resolver, porque está entregado a los que lo han provocado. Ya ha habido varios episodios de ruptura entre trabajadores y sindicatos en esta provincia en este año, y se van a dar más a menudo, porque mientras las familias obreras se enfrenta a la mayor crisis económica desde hace 30 años, los sindicatos hablan de paz social y moderación salarial, y la prueba de su descomposición es la ausencia de capacidad movilizadora entre la clase obrera. Por un lado van los trabajadores, sin orientación acerca de quien es su aliado y quien es su enemigo, y por otro el sindicalismo vertical, que ya perdió su control de las grandes mayorías obreras. Ahora toca organizarse.

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